Actuación
del docente como elemento moderador en el abordaje de situaciones de bullying
En la escuela, el niño y la
niña aprenden nuevos modos de interactuar y ponen en evidencia, los patrones de
comportamientos que han adquirido en sus ambientes familiares; la institución
educativa se convierte así, en un escenario propicio para expresar todo tipo de
comportamientos, entre ellos los agresivos, como lo es el acoso escolar.
La escuela juega un papel
vigilante ante esta situación, donde los maestros, junto con los padres, deben
estar atentos a cualquier señal de alerta; en nuestro país Venezuela
se puede acudir en casos de víctimas de este flagelo a las instituciones
públicas referidas como lo son: - Comunidad educativa y dirección del centro
educativo.- Consejo de Protección de Niño, Niña y Adolescente del municipio
donde resida. - Defensoría del Pueblo. Ellos Pueden solicitar la aplicación de
los correctivos y sanciones a que hubiere lugar.- Tribunales de Protección de
Niños, Niñas y Adolescentes, instancias judiciales especializadas en la
protección de los derechos constitucionales de nuestros pequeños. - Ministerio
Público, procesará las denuncias que correspondan a infracciones de carácter
administrativo, disciplinario, penal o civil contra niños y jóvenes. En tal
sentido el docente en nuestras instituciones educativas tiene en sus manos como lograr combatir y evitar el acoso
escolar desde las aulas de clases haciendo cultura legal en los
estudiantes para que tengan claro desde
pequeños que la LOPNNA no solo les adjudica derechos, sino también deberes y
responsabilidades, por lo que no están absueltos al incurrir en un delito.
La figura del docente es fundamental
para su atención y tratamiento, éste deberá transformarse en un orientador de la
conducta estudiantil enseñando a sus estudiantes conductas adaptativas que les
permitan solucionar sus conflictos, controlar su agresividad dentro del recinto
escolar y evitar el acoso escolar o bullying.
Sin embargo, no siempre el docente asume esta
función por cuanto desconoce cómo hacerlo o asume una perspectiva poco de este
comportamiento considerándolo como negativo situación que también limita su acción
orientadora (Prince, 2004).
Es por ello que se requiere
de un docente que aplique estrategias para la práctica de valores , que tenga
conciencia de sí mismo y de su entorno social para crear un ambiente de
convivencia en el interior de las instituciones educativas, a fin de permitir
la autorrealización del estudiante y un pensamiento multidimensional enmarcado
en la valoración del aprendizaje cuya finalidad es motivar al alumno hacia la
búsqueda de nuevas alternativas que contribuyan a resolver sus problemas sin
que las demás personas y /o el entorno se vean afectados.



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